Gracias, Jack!
Mientras el mundo vive la resaca del final de Lost (vea una crítica “constructiva” al respecto), otros estamos de luto porque precisamente hoy se transmite en USA, en doble función, el último capítulo de 24, la serie en tiempo real que desde 2001 nos ha mantenido en vilo viendo cómo durante 8 días el agente Jack Bauer salva a su país – y al mundo – de múltiples ataques terroristas.
Personalmente, además de lo excelente de la serie, destaco esos detalles que ya he indicado en un par de charlas y conferencias sobre Política & Ficción: Aunque no ha sido la primera, no deja de ser “simpático” que en la serie tuvimos a dos Presidentes afroamericanos antes de que asumiera Barack Obama y, en 2008 y gracias a la huelga de los guionistas de Hollywood vimos con algo de demora lo que muchos daban por hecho que ocurriría en la vida real ese mismo año: una mujer tomaba las riendas del poder norteamericano.
En paralelo, la primera temporada fue estrenada menos de dos meses después de los atentados del 11S y – ya conocemos la historia de Bush, Irak, Guantánamo, etc. – desde el mismo instante del estreno el personaje de Bauer ha ido protagonizando pequeños guiños a la real política norteamericana. No deja de ser interesante, por ejemplo, la discusión sobre si Bauer es o no republicano (y de paso el Presidente David Palmer) ya que su máxima durante muchos episodios fue la de no negociar con terroristas y su adicción a la tortura física y psicológica lo aproximaban bastante a lo que decía y se decía de la administración Bush. Sólo en las últimas temporadas hemos visto a un Bauer algo más tranquilo – sólo un poco, es verdad, pero lo que se lleva en la sangre… – pero con un guión global mucho más anti-tortura. Basta ver el daño que causó en la agente Renee Walker entrar en el mundillo de sacar información a todo precio y los escándalos de la Presidenta Taylor al insinuársele la posible práctica de apremios ilegítimos. Además, las últimas temporadas han expuesto los problemas de las empresas de seguridad privadas como eventuales colaboradoras en mantener la paz.
Hay muchos “facts” de la serie que vale la pena ver. The Guardian, por ejemplo, hizo lo suyo antes de comenzar la séptima temporada (¿cameo de John McCain?). Sin embargo, me quedo con páginas como ésta y ésta otra, donde se hace el mismo ejercicio satírico comenzado hace años con el inigualable Chuck Norris.
En fin, simplemente un reconocimiento a un grande de la ficción que nos deja y que no sólo ha sido excusa perfecta para largas horas frente a la pantalla, sino también para intensas pero atractivas horas de investigación. Gracias, Jack!
Adjunto una suerte de infografía sobre la anatomía de este grande que encontré aquí.
P.S.: Aclaro que yo estoy aún en el capítulo 20/08. Me quedan 4 horas de Jack por delante y no me hago cargo de sus acciones en este período.
UP DATE 25/05/2010… Extraordinario final. El tema de la tortura, como comentan algunos, efectivamente aparece en los últimos capítulos, aunque, no en ánimo de defender a nadie, la aparición tiene una perspectiva distinta. De hecho, todos creen que Bauer tortura gratuitamente, pero en verdad, por muy mal que esté, él no buscaba la tortura en exclusividad por venganza.
Agrego este link a un análisis de la evolución de Bauer.



24/05/2010 









Hagan sus apuestas, señores: ¿quién tiene la grabación del presidente Charles Logan?
P.D.: Jack no sería nada sin Clohe. entrañable personaje.
No has visto el último capítulo? Ufff. Mucha fuerza y prepárate.
Un abrazo